Tuesday, December 27, 2016

"Misión de la Universidad", de José Ortega y Gasset.

Hace poco leí (o releí, la verdad es que ya "se me van juntando los libros") esta edición de Alianza, en que se recogen varios escritos de Ortega y Gasset sobre la enseñanza y la labor de los docentes. El ensayo que da título al recopilatorio me ha resultado muy sugerente, y de indudable actualidad. El contexto que el autor describe sobre la necesidad de una reforma profunda de la institución universitaria es algo que se comparte completamente en nuestra situación presente. Prueba de ello, aparte de las voces que se van alzando desde dentro y fuera de la Universidad, es la voluntad manifiesta de los poderes públicos (y, a nuestro pesar, de los políticos) de entrar en esta tarea. En la Comunidad de Madrid ya hay un borrador de ley circulando que da escalofríos sólo de leerlo, y que es consecuencia de ciertos dictámenes de expertos que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos años. Mucho más allá en la historia del terror universitario nos llevaría el examinar qué está sucediendo con la ANECA, a todos los niveles.

Pero, saltando de la candente actualidad al contenido del libro, tengo que decir que en los ensayos que contiene Ortega y Gasset me defrauda un poco. Hace tiempo fui gran admirador del filósofo y su claridad de exposición y conceptos, pero no puedo compartir muchas de las ideas que deja caer aquí. Sus propuestas para dar a la Universidad otra "forma" me parecen un tanto improcedentes, y ajenas a la misión que yo concibo para esta venerable institución. Recomiendo sin embargo al lector interesado en la vida universitaria que lea tranquilamente los textos y saque sus conclusiones porque, aunque se pueda no estar de acuerdo, sí que es imprescindible que las personas que vivimos vinculadas a la Universidad, y que en algún momento nos veremos llamados (por activa o por pasiva) a participar en su cambio y evolución, tengamos material diverso para reflexionar. No hay peor reforma que la que se hace desde la ausencia de pensamiento, y de eso sabemos mucho por la historia política de nuestro país.

Wednesday, June 22, 2016

"La montaña del alma", de Gao Xingjian.

Ésta es mi segunda aproximación a la obra del autor chino, después de haber leído algunas de sus obras de teatro. Se trata de un texto muy personal, donde se entremezclan diversidad de temas, entre la búsqueda íntima y la divagación sobre el arte de escribir. Es una obra de estructura compleja, fuertemente no lineal, con continuas idas y venidas, de forma que se acaba desconociendo si el personaje que habla en primera persona a lo largo de los diversos capítulos es una sola entidad, o, en cada uno de ellos, se trata de un "yo" renovado, que reinicia la narración a cada paso. En algunos casos, los finales de capítulo apuntan hacia un desenlace fatal, hacia un callejón sin salida, ante los que el autor nos deja indefensos, sin propuesta explícita de una posible continuidad o de una aclaración sobre el desafío planteado. En algunos momentos, se podría incluso relacionar estas andanzas y la forma de abandonar al lector con algunos experimentos de Borges, o, de forma menos "cultureta", a un recorrido azaroso a través de una historia de crea tu propia aventura, donde los dados nos habrían llevado a un final prematuro y a la necesidad de empezar de cero.

Se puede decir que se trata de un texto (¿novela?) plenamente contemporáneo, al menos en el sentido que puedo darle desde mi "observatorio mental occidental". Quiero con ello significar que, ante el desconocimiento de la literatura oriental que me caracteriza, de sus temas, géneros y recursos, lo que puedo ver de extraño en el texto me remite de inmediato y sin remedio, eurocéntricamente, hacia la experimentación literaria, cuando quizá no sea más que la utilización de clichés propios del entorno cultural del autor. En todo caso, y por encima de cualquier intento de clasificación, Gao Xingjian logra apelar, con un lirismo sutil, a motivos profundamente humanos y universales, y no deja indiferente al lector. Sus relatos ¿enlazados? nos hablan de preocupaciones fundamentales, como el amor, la amistad, la necesidad de seguridad, el anhelo de conocimiento, la expresión de las emociones, la represión... Recomiendo al lector que se acerque sin prejuicios a este texto, y deje que saque lo mejor de él, a pesar de la amargura (otro tema inevitablemente humano, demasiado humano) en que a veces el autor se detiene a reposar en nuestra compañía.

Monday, May 16, 2016

Profundo silencio.

Igual que el viento barre,
impetuoso,
una nube ceñuda y atroz,
igual,
ese viento llega,
indiferente,
y trae la tempestad.
 
Desde lo alto,
lejos,
no se ve la destrucción,
el dolor punzante,
pero se oye el lamento enorme,
impetuoso,
de una tarde desconsolada.

¿Quién viene al rescate?

Thursday, October 15, 2015

"Madre coraje", representación sobre el texto de Bertolt Brecht.

Recientemente ha estado programada en las Naves del Español la emblemática obra de Bertolt Brecht, cuyo título ha servido para acuñar hasta un calificativo, no exento de equívocos. El montaje combina una sobriedad y reutilización de material escénico que resultan muy útiles a la hora de vehicular el texto de Brecht, evitando distracciones superfluas. Los ocho actores que se mueven por escena también forman parte de esta lógica de reutilización, encarnando de forma encadenada a la diversidad de personajes que pueblan la guerra, perdón, la obra. Al conjunto de la propuesta no le falta riesgo y eficacia en el planteamiento, con una monumental protagonista, que, en la sesión que presencié al menos, supo echarse toda la obra a la espalda. Esto supuso romper en parte la facetal coral de Madre coraje, pero el resultado fue notablemente emocionador, contra la lógica del extrañamiento brechtiano.

Un aspecto negativo reseñable, que creo debería haberse afrontado de otra forma, es el de los números musicales. Como exige la dramaturgia de Brecht, Madre coraje se fue acompañando de diversas canciones, la mayor parte de las cuales se ejecutó en alemán y sin traducción. En ocasiones, se cantaba una parte en alemán, otra en español; incluso, sin una lógica aparente, se llegó a cantar sólo en español. Esta forma de tratar el material musical produjo una disrupción muy fuerte en el desarrollo de las escenas, dando la impresión de que esos números no formaban parte del espectáculo, quedando reducidos a injertos carentes de significado. Sinceramente, el papel de la palabra cantada debería haberse respetado de forma que fuera comprensible, que constituyera un todo con el resto del texto.

No quería cerrar esta entrada sin apuntar, para quienes no conocen el original, el equívoco que mencionaba más arriba. Hoy día se habla libremente de "madre coraje" refiriéndose a una madre que ha realizado alguna heroicidad impensable para salvar o proteger a su descendencia, pero esto no se compadece de ningún modo con lo escrito por Brecht. Madre Coraje, el personaje, es una persona egoísta, madre que antepone los (sus) medios de vida a la salvación inmediata de un vástago, que no duda en regatear hasta perder a un hijo, que no escucha a otra hija y la pierde al fin, que deja impunemente que el tercero y último en desaparecer se involucre en la lógica destructiva de la guerra, con consecuencias previsibles. Es una madre antinatural, que no reacciona como lo harían casi todas las madres del planeta, aunque redime en parte su egoísmo con algún acto concreto. Quizá el equívoco es tarde para deshacerlo, pues el emparejamiento de "madre" y "coraje" resulta avasallador como concepto pleno de connotaciones ya insertas en nuestra cultura, pero démoslo por válido si sirve para que el gran público se acerque a la obra de Bertolt Brecth.

Sunday, May 24, 2015

"L'arte di amare", di Ovidio.

Ogni tanto, mi capita di cascare su qualche opera antica, e questa volta è stato Ovidio a venirmi incontro. Questa edizioni Newton ci offre il testo latino nella pagina sinistra, quello tradotto in italiano nella destra, e così abbiamo l'opportunità di sfruttare il sapore della lingua originale, accanto a quella che possiamo capire oggi. In uno sguardo, possiamo anche cavalcare i secoli che ci sono tra le parole di Ovidio e il latino evoluto che parliamo nei giorni nostri, e immaginare quanto è accaduto nel frattempo. Ma una volta nostro sguardo torna a leggere le righe tradotte al italiano, con tanto di simili mitologici al gusto dell'epoca, ci ritroviamo di fronte ad un imbellito catalogo di furbizie per rimorchiare, per dimenticare amori impossibile, per truccarsi ed ingannare il perseguito amore. E, veramente, vediamo che non c'è tanta differenza tra nostri problemi e quelli degli antichi in quanto riguarda queste vicende, non tanta quanto potrebbe significare la differenza tra parole ed espressione che ci offrono le pagine della edizione Newton.

Così, caro lettore, penso che merita tornare indietro ogni tanto, mettersi a rileggere autori antichi e riflettere su come la natura umana evoluisce senza mutare tanto come possiamo pensare superficialmente. E questo puoi aiutarci a capire il nostro posto nel mondo di oggi, pieno di novità tecnologiche che ci distraggono e ci immergono in mondi artificali ed in apparenza inestricabili. Ci vuole una connessione con le nostre radice storiche e sociale, e quello è il posto tradizionale di ogni letteratura. Quindi, non dimenticarsi di nostri classici, loro hanno messo le fondamenta di casa nostra.